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El chantaje de los P.G.E.


Espanya i Catalans, Escritores:



Javier Megino
Vicepresidente Espanya i Catalans


Llegamos al momento culminante. Ese en el que el Doctor Sánchez pondrá toda la carne en el asador planteando en el Congreso sus presupuestos.
Sabe todo lo que depende de si tiran o no para adelante y hará lo que sea menester para lograrlo. Los pantalones ya los tiene bajados.
Muy a pesar de lo que debería ser la lógica para un presidente de Gobierno, que se le supone defensor de la nación que representa, los planteará con la esperanza de que el separatismo se sume y, con su apoyo, alcance los votos suficientes para su aprobación. Dios nos pille confesados.
Los costes inherentes que ello supondrá, puesto que el apoyo no será altruista por el bien de la gobernabilidad de España, están por ver. Pero podemos ir imaginando, a tenor de las noticias que se van dando y filtrando al respecto, que será doloroso para los que de verdad queremos a España, defendemos su unidad y estamos alineados con el respeto a los derechos y libertades constitucionales de todos los españoles.
El presagio no puede ser muy favorable si partimos de la base de que los que pueden bascular la mayoría son, además de sus socios podemitas a los que ya hay que dar de comer aparte, todos aquellos que tienen como objetivo prioritario y único, destrozar una de las naciones más antiguas y protagonistas de la Historia Universal.
Es evidente que el sentimiento hacia esa nación, que para muchos nos llena de orgullo, no coincide con lo que pueden sentir aquellos que ahora tienen la sartén por el mango y la potestad de finiquitar un Gobierno que, a todas luces, saben que será el más sumiso a sus pretensiones y condiciones.
La jugada es maestra para el enemigo separatista, pudiendo imponer el oro y el moro como contrapartida a su indispensable plácet. Y esto, a pesar de que el coste electoral para el partido socialista, sin sondeos cocinados, sea más que preocupante.
Las muestras de rendición y sometimiento a los que siguen en la cárcel-hotel de Lledoners, a expensas de salir indultados como se vaticina, puede suponer el fin de estos mindundis en el Gobierno. Y lo saben.
Esa mala y vergonzante decisión, si al final tiene lugar, dejará el amor propio de los españoles muy tocado e, indudablemente, será la mejor vacuna ante el fraude de los del puño y la rosa, que quedarán definitivamente sacrificados tras el paso de “Atila” por Moncloa.
Lo que está claro es que, desde la perspectiva de nuestro actual Gobierno, con el aviador al frente, la salida adelante de los Presupuestos Generales del Estado es la mejor garantía para poder completar la legislatura, pese a quien pese y con los costes que sean. Arrodillarse es lo de menos.
Desconozco los plazos legales, pero supongo que la pensión vitalicia ya deben haberla alcanzado y, por tanto, lo mejor es que se vayan y dejen de liarla parda. Conviene votar ya y solventar el desaguisado que supone esta minoría gobernante y apátrida.
Para toda esa cuadrilla, incolocable en el mundo real, ese alboroque vitalicio debe garantizar su subsistencia, puesto que no es difícil pensar que, a no ser que se consagre el nepotismo interesado, pocos dispondrán de algún recorrido una vez salgan del Gobierno, si aportan como currículum el balance de sus grandes logros.

Javier Megino
Escritor en Espanya i Catalans
Publicado en El Catalán