Nuestra pregunta de la semana pasada ha estado relacionada con el asunto que copa todas y cada una de las conversaciones y noticias. Sin duda alguna el tema estrella en boca de todos.

Un minúsculo invitado, de origen aparentemente conocido y del que derivan muchas incertidumbres, ha logrado llevar a España al estado de alarma. Su irrupción ha demostrado que, muchas veces, el enemigo más temible puede ser el más pequeño, incluso microscópico.

El posible contagio y extensión entre la población, en un momento en que los diagnosticados se cuentan a miles en nuestro país, sumándose centenares de fallecidos, ha sumido a la mayoría de españoles en una situación de duda y miedo que ha dejado claras evidencias de pánico en ciertos momentos.

Tanto es así que las imágenes de supermercados con las estanterías vacías, junto a las inmensas colas y empujones para acceder a las grandes superficies comerciales, quedarán en la memoria de los habitantes de nuestro país.

Se trata de una realidad desconocida para la generación actual de españoles, al relacionarla con la vida y opresión en otros países, como sucede en nuestra hermana Venezuela, pero que nos ha tocado experimentar de primera mano.

Conviene tener claro que la anterior comparación no es, ni de lejos, equivalente. De ninguna forma podemos equiparar las situaciones en ambos países. Nos solidarizamos plenamente con la angustia por el desabastecimiento y carencia de productos de primera necesidad que vive Venezuela, derivado de otro virus más peligroso y maduro, considerando que en España vivimos las consecuencias de una reacción ocasionada por la crisis sanitaria de primera magnitud, pero los suministros y el transporte de mercancías está garantizado.

Aun así, lo vivido estos días ha sido un reflejo didáctico que nos ha servido para aprender y dudar aun más de esa economía ejemplar y envidiable que solo ven los bolivarianos y sus amigos o patrocinados.

Respecto a los resultados de la encuesta, el apoyo a la opción de preocupación, dudando que se nos esté contando con transparencia toda la realidad, ha sido abrumador, acumulando 9 de cada 10 votos en dicho sentido.

A pesar del agobio informativo, todos dudamos de que se nos cuente la realidad. Máxime siendo catalanes y conscientes de cómo se tergiversa y utiliza la información a gusto de lo que pretendan Torra y los suyos.

En este sentido sabemos que, para contabilizar menos casos diagnosticados y aparentar ser un oasis ajeno a los males de la humanidad, lo que no deja de ser otra derivación del formato Catadisney al que nos tienen acostumbrados, no hay mejor forma para evitar salir retratados que eludir las pruebas que diagnostiquen el virus en pacientes. O, de sumar diagnosticados, responsabilizar a España o «als castellans» de todos sus males, única opción que tienen para intentar eludir su total ineficiencia e ineptitud.

Ya no nos sorprenden. A estas alturas y conociendo sobradamente las bravuconadas del inhabilitado representante del Estado en Cataluña, junto a las del resto de su nefasto equipo de gobierno, estamos curados de espanto. Sabemos que son unos gestores inútiles y focalizados a su única preocupación que es romper con España. Es una vergüenza que, estando como estamos, prioricen su alucinación paranoica, antes que la salud de los catalanes. Demuestran su odio y fanatismo.

Al margen de ese 90% apoyando la respuesta de preocupación y temor a las mentiras, el resto de votos se han repartido por igual entre los que han hecho acopio de productos y los que viven en el conformismo que acredita esa confianza en la fiabilidad de nuestros gobernantes que, para la inmensa mayoría, deja mucho que desear.

¿Cómo influye en tu día a día la crisis sanitaria generada por el coronavirus?

  • -Hago mi vida igual. Tenemos unos gobernantes que saben tomar medidas y son fiables. (5%,)
  • -Estoy ligeramente preocupado y tengo dudas que nos estén contando toda la verdad. (90%,)
  • -A mi no me pilla el toro. Tengo la nevera a rebosar y mascarillas hasta para el gato. (5%,)
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2020-03-17T13:39:42+01:00