En un nuevo alarde de capacidad para traicionar lo común y humillar lo igualitario, el sanchismo ha dado un paso más en su afán destructor. Inmersos en pleno ritual de devolución de favores, a la espera de conocer toda la verdad que zanje esas dudas vinculadas con la corrupción mafiosa de Sánchez y los suyos, el bochorno sigue su senda e intensifica el desvalijamiento intensivo del orden constitucional que hermanaba a los españoles.
Ayer, el pago por los favores prestados visitó el Palacio de la Generalitat, a la espera de que el cazo vaya circulando a lo largo de nuestra geografía en favor de todos los que se han puesto de perfil ante los graves acontecimientos vividos. Unas situaciones que, de forma evidente e incuestionable, han identificado al PSOE con el grado sumo de la corrupción y abuso de poder, pero que no es perceptible ni suficiente causa de ruptura para los que, interesadamente, desvían la mirada.
La batería de grabaciones no ofrece ninguna duda, y sabemos que las que siguen en custodia se irán dosificando al ritmo que exija la negociación y los pactos de silencio que se gestionen desde el nido de la bestia. A tenor de lo que ya sabemos, sin que se necesite más, toda la banda, tanto descubierta como encubierta, no debería disponer de escapatoria. Y, si fuésemos un país serio y con verdadera cultura democrática, las urnas ya estarían en distribución a los colegios electorales.
El grado de perversión al que nos enfrentamos, con el maligno en el poder y su capacidad para manipular y mentir, le permite albergar la esperanza del peligroso comodín del público. Soy de los que piensa que, si convocase elecciones, sin meterme en el efecto adulterador que podría darse con Correos e Indra en el juego -tema que no valoro aquí pero que seguro comparto con la mayoría de lectores- este personaje falso y ruin podría llegar a ser capaz de darle la vuelta a todo. Incluso, podría convencer a una mayoría suficiente que, sin filtros ni vetos basados en la decencia y coherencia, le llegase a permitir una nueva prórroga de uso de su espejito mágico en el palacio de la Moncloa.
El amo y señor de la comunicación adulterada, además de experto distribuidor de millones de euros de dinero público para prestaciones y subvenciones a la carta, siempre con enfoque electoralista, no nos permite descartar ninguna posibilidad por ridícula y atroz que nos parezca. Es lo que tiene gobernar sin principios ni valores, sin importar el coste y consecuencias de sus vicios y necesidades patológicas.
El silencio de unos ladrones ya descubiertos, a la espera de la mejor de las salidas con los órganos judiciales ya dominados y sumisos, y el papel bien aprendido de pelotas, palmeros y bufones, con vítores y aplausos ante la desfachatez gobernante en las presencias del “número uno”, dan alas a la denigrante posibilidad de que sea factible la continuidad en el poder de esta tropa, dando tiempo para conseguir la supremacía absoluta y doblegar la separación de poderes.
La pleitesía necesitada de este Gobierno ante sus socios, más el interés de éstos para que perdure un Gobierno en sumisa debilidad, son la mezcla perfecta para no dar el paso lógico que sería negarles el apoyo. En este sentido, es divertido ver cómo pretenden dar la imagen de enfado y se aparenta que les corroe el comportamiento mafioso de los socialistas, pero nadie da el paso y retira su apoyo. Saben que disponer de sillones en el Consejo de Ministros, en los casos de la ultraizquierda, o tenerlos sometidos para conseguir cualquier transferencia o cesión, si pensamos en el separatismo, es un chollo irrepetible.
El tiempo corre. Se van diluyendo los temas calientes que señalan a la corrupción mafiosa del sanchismo en el seno de un penoso PSOE que vive arrodillado ante su líder, sin alternativas valientes que solventen el drama en desarrollo. Con el tiempo, el hermanísimo, la catedrática, las mascarillas y los prostíbulos, por poner ejemplos, estarán amortizados. El “monsieur” (esposo de la “madame”) sabrá sacar tajada del apagón informativo en su beneficio, dejando todo eso como algo del pasado y pasajero que no le afecta.
Me temo que tendremos que soportar hasta el 2027 a estos necesitados. Una vergüenza que vive en la obsesión de condenar el futuro de la nación española, al estar dispuestos a cualquier chantaje en contra de su propio programa electoral. El sanchismo sabe que, sin aforamientos y sin acabar de tener bajo control absoluto a la Justicia, el futuro carcelario pica a su puerta. Por eso, ayer se cedieron todos los impuestos a Cataluña y, en breve, seguiremos viendo capítulos de humillación que sepan contentar el hambre sin límite de los partidos políticos minoritarios extremistas que, verdaderamente, son los que tienen en su poder el bastón de mando y el porvenir de España, pese a odiarla y desear su fin como principal y vital objetivo que da sentido a su propia existencia.
Javier Megino