Definitivamente, tiro la toalla. Tras estar monitorizando la web de la RFEF para poder adquirir entradas para el España-Egipto de mañana en el RCDE Stadium, he decidido agradecer a los barceloneses el lleno histórico que se prevé, atendiendo al volumen de ventas que dan por cerrada la compra de las entradas que podemos catalogar como asequibles, teniendo que disfrutar del partido desde el sofá de casa.

Una situación que me fastidia bastante, puesto que, aunque puedo pagar las entradas que hay todavía disponibles, no lo voy a hacer porque en el fondo me toca mucho las narices y considero una ofensa que, para poder asistir al encuentro con toda mi familia, deba poner encima de la mesa un montante que pasa de los mil euros. Le pido a la RFEF que, en adelante, tenga consideración con este evento familiar que une a todos para apoyar una camiseta que nos representa sin distinciones. Estos encuentros se enfocan como una fiesta a lo grande de los catalanes, algo que va de mucho más que de fútbol a secas, siendo conveniente que se deje en un plano secundario el enfoque económico y la recaudación.

Aunque he estado a punto de una compra en el último momento, en un córner y a razón de 150-200 euros por cabeza, al final ha sido concluyente el saber que otro familiar, con las mismas intenciones y en la misma tesitura, con toda su prole a la espera, ya había optado por abandonar la misión. Partidos como éste crean afición y nos vinculan con lo que somos, siendo necesario que el precio de la butaca en todo el estadio sea popular y accesible.

Con la deprimente sensación de autodaño seré de esa mayoría de catalanes que disfrutaremos del fútbol de nuestro equipo nacional sin salir de casa, esperando que se intensifique la presencia de la selección en el futuro y se haga posible que todos podamos disfrutar de nuestro equipo sin dejarnos la pensión. Ahora es cuando te deja muy tocado ver el partido en casa y ser testigo de la presencia de graderías que no están del todo llenas, sabiendo que ha habido mucha gente que quería asistir y, por una razón u otra, lo ha descartado.

Borja Dacalan