Fábula del sapo diciéndole a la luciérnaga…si no brillaras tanto, no te escupiría.

Me he acordado de ella, mientras leyendo alguna de sus últimas cosas en Linkedin, Dr. Abarca, no he podido resistir la tentación de ponerme a hacer esta pequeña y mala broma con su buen apellido, tras haber leído su quijotesca queja contra la no inclusión de los pacientes en una negociación , porque aunque no sean expertos en ello ni sea su función, dice, su sentido de la ética no ha dudado ni un instante en coger su larga lanza y su celada para luchar contra los demoníacos molinos de viento sindicales.

Mire,famoso empresario sanitario,muchas cosas están fallando estrepitosamente dentro de la Sanidad, y como alguien tiene sabiamente dicho, uno solamente debería de nombrar un problema, si realmente sabe o quiere solucionarlo, mientras me sorprende que vd,como parte del problema y practicando la logomaquia de siempre, no se atreva a ser tan consecuente y ético,de la misma manera, con todos nosotros, los médicos de “la privada”.

Trate de defendernos,hombre, alguna vez con la misma fruición que leo hace con nuestros sufridos pacientes, mientras me permito hablarle desde el otro lado de la trinchera, porque nosotros también, como muchos de entre ellos, venimos viviendo con la sensación de la irreparabilidad de haber sido sistemáticamente estafados y bajo la brutalidad de la indiferencia de muchos de entre Vdes. Convendrá con nosotros que estar viendo, mientras trabajas, que te están tratando muy por debajo de lo que sería justo, constituye el más alto grado de tortura y de humillación de cualquier espíritu, mientras tenemos que seguir trabajando y malviviendo como si fuera un hipocrático castigo, aunque de sobra podamos conocer como él mismo decía que “un médico pobre no deja de ser un pobre médico”.

Los médicos españoles, viviendo siempre con la mano fría de los baremos médicos apretándonos la garganta y casi sin dejarnos respirar la vida. No lo olvide ni un solo día.

Nosotros, los privilegiados seres que desde la noche de los tiempos hemos vivido felices entre nuestros pacientes, hasta que llegaron todos Vdes., los intermediarios que con todo su poderío y fuertes presiones, no han descansado hasta adducirlos para mayor gloria de su cuenta de resultados y mayor pena nuestra.

Las terribles penas no superadas en tantísimos y lamentables casos de compañeros que hartos de ejercer entre “el menos cómodo de los suicidios, la vida misma”, que diría el gran Pessoa, optan un día sí y otro también por engrosar la lista, lamentablemente, de los que hartos, deciden hacerle un corte de mangas a la vida, mientras los demás poderosos, en lugar de hacer el menor juicio crítico sobre la realidad patogénica que pudiera haberles desestabilizado, piensan que con una simple elegía en los medios pudieran tranquilizar su acaudalada conciencia.

Acaso no se piensa en que nosotros, los sanitarios de “la privada” hemos crecido como huérfanos, ausentes siempre de cualquier cariño y mano amiga desde la Patronal del sector, la gran desconocedora del primer mandamiento de cualquier empresa moderna,humana y ambiciosa,el de tratar a sus empleados como si de familiares se tratase, repartiéndoles tanto los beneficios como el cariño necesario mucho más allá de lo que pudiera exigir la inhumana y jodida cuenta de resultados.

¿Acaso no recuerda como en Francia y años atrás, cuando comenzó un alarmante nivel de suicidios entre los empleados de la telefonía móvil, fue el propio Gobierno francés el que acabó llamándoles al orden,poniendo pie en pared?.

Mire, Dr. Abarca, médico, licenciado en derecho y empresario presidente de no sé cuántas cosas y hasta parecer ser, por si algo le faltase, propietario de un importante medio médico escrito. Y, mientras, recuerdo sus mil afanes y poder, no puedo evitarlo, me viene a la memoria la frivolidad conocida de alguna de nuestras folklóricas…sí, eso de soy cantante y actriz, perdone de nuevo tanta frivolidad.

En fin, no deje de olvidar y, para acabar,a nuestro sabio refranero…con su “El que mucho Abarca, poco aprieta”, e invierta todo su mayor tiempo libre para pensar mejor en como permitir un digno nivel de vida a todos sus empleados, y no pretenda incluso, con sus escritos, invadir nuestro escaso y bien ganado tiempo libre.

Pues eso, camarada, que el tener éxito como rico heredero y empresario sanitario, no le debería conceder ningún valor y disculpa para encima, verse obligado a tener que pontificarnos sobre cosas ajenas a la profunda realidad de la problemática médica, que es que entre todos VDES, TANTO POLÍTICOS COMO PATRONAL SANITARIA la mataron y ella sola se murió.

Le escribo desde el borde de la jubilación, el precipicio, después de haber sido como su querido padre, médico militar y conociendo por tanto, y de primera mano, por varios compañeros, Padres Fundadores también del Hospital de Madrid, como se pueden tejer los mimbres de cualquier imperio.
Harto ya a estas alturas de casi saberlo casi todo, tanto de la Sanidad, como del hecho de que por haber estado los médicos tan desunidos, tenemos todos los males antedichos y hasta merecidos.

Hartos ya de haber estado generando durante años y años toda la confianza necesaria entre nuestros pacientes, para que luego Vdes., como buenos comerciantes hayan sabido comercializar en beneficio propio, mientras nosotros, los pobres médicos descalzos,aprendiendo de los demás, hemos empezado a tomar conciencia,creando UNIPROMEL por fin, de que un pequeño David un buen día, y de una poderosa pedrada, llegó a tumbar a un poderoso Goliat. No deberían de olvidarlo

Atentamente, Dr. que ABARCA.

Posdata…Aforismo de Karl Marx: “Los ricos no generan riqueza. Los ricos se quedan con la riqueza. Por eso son ricos. Si generaran riqueza se llamarían trabajadores”.
…Y hasta en otro rato, si lo desease y para mayor abundamiento, podría hablarle de una Cooperativa sanitaria de la que soy socio desde la noche de los tiempos y que mientras que nunca ha sabido repartir ningún beneficio anual entre sus cooperativistas, si ha sabido montar un entramado de noventa y tantos chiringuitos al uso. Pá mear y no echar gota, que diría cualquier castizo por mi andaluza tierra.

Luis Manuel Aranda
Médico Otorrino
Huesca